La sostenibilidad en la cadena de suministro sigue siendo una prioridad empresarial
Un nuevo informe elaborado por el MIT Center for Transportation and Logistics confirma que, a pesar de la incertidumbre económica global y los cambios normativos, la sostenibilidad sigue siendo una línea estratégica para las empresas que gestionan cadenas de suministro. Sin embargo, el estudio también señala un reto importante: muchas organizaciones todavía no aplican sistemas de medición adecuados que les permitan avanzar de forma efectiva en sus objetivos medioambientales.
Compromiso constante, métricas mejorables
El informe —titulado “Sustainability Still Matters”— recoge la opinión de más de 1.200 profesionales del sector logístico en 97 países. Un 85% de ellos afirma que mantiene o ha aumentado sus esfuerzos en sostenibilidad en los últimos años. Esta tendencia positiva contrasta con una realidad operativa: la falta de herramientas de medición sólidas, especialmente en lo que respecta a las emisiones indirectas (conocidas como emisiones de alcance 3).
Estas emisiones, generadas a lo largo de toda la cadena de valor (desde proveedores hasta usuarios finales), representan hasta el 75% del total de emisiones de una empresa. Sin embargo, pocas organizaciones las cuantifican con la misma precisión que las emisiones directas o de consumo energético (alcances 1 y 2). De hecho, un 70% de las empresas encuestadas reconoce no disponer de datos suficientes de sus proveedores para evaluar correctamente su impacto climático global.
Medir mejor para decidir mejor
Gran parte de esta carencia proviene del uso de métodos de cálculo poco avanzados. Por ejemplo, la mitad de las empresas norteamericanas encuestadas sigue utilizando hojas de cálculo básicas, mientras que en Europa este porcentaje baja al 32%, gracias a una mayor adopción de herramientas como el análisis de ciclo de vida (LCA), que permiten estimaciones más precisas del impacto ambiental de productos y procesos.
Tal y como explica el responsable del estudio, “si las métricas son poco fiables, las decisiones también lo serán”. En otras palabras, mejorar la forma en que se mide la sostenibilidad es clave para tomar decisiones eficaces que generen un impacto real.
Transporte sostenible: avances y retos
El transporte —una fuente importante de emisiones logísticas— continúa siendo un foco de innovación. Algunas compañías están apostando por biocombustibles como solución a corto plazo, mientras que otras exploran opciones como los vehículos eléctricos o el hidrógeno. El avance de estas tecnologías va de la mano del desarrollo de infraestructuras, como redes de carga más amplias.
Aun así, la sostenibilidad logística no depende únicamente de nuevas tecnologías. Muchas veces, revisar procesos tradicionales y optimizar rutas o modos de transporte ya existentes puede generar ahorros significativos, tanto económicos como ambientales.
Conclusión
Este nuevo informe confirma que la sostenibilidad ha llegado para quedarse en las estrategias logísticas, pero también deja claro que aún queda camino por recorrer. Las empresas que logren combinar compromiso, tecnología y una medición rigurosa estarán mejor preparadas para competir en un entorno cada vez más exigente y regulado.